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Homenaje a los Pioneros de la Calidad

La British Standards Institution se formó en 1901 como Engineering Standards Committee.

Para una conferencia del 11 de mayo de 1932 habían invitado al Dr. W. A. Shewhart de los laboratorios de investigación de la Bell Telephone Company de los U. S. A. para discutir temas de Calidad.

Publicaron en noviembre de 1935 un libro de E. S. Pearson sobre la Aplicación de Métodos Estadísticos a la Normalización Industrial y al Control de Calidad.

Es decir que las potencias posteriormente triunfadoras de la Segunda Guerra Mundial, ya trabajaban intensamente en estos conceptos, hace aproximadamente un siglo.

En dicho libro se encara el problema de la imposibilidad de obtener productos idénticos, sino que lo que se logra a nivel industrial, es obtener productos de tan gran similitud, que a los efectos prácticos son adecuados.

Por tanto, la necesidad de medir las variables clave, su valor medio y la dispersión de las medidas es imprescindible, para asegurar la utilidad del producto obtenido.

Además, señalan la necesidad de utilizar las mediciones antedichas para controlar debidamente la producción. El pronosticar con total exactitud los parámetros de los procesos es imposible, por lo que la forma de proceder, es planificar la actividad y evaluarla sistemáticamente. Aún mayor incertidumbre existe al pronosticar el desempeño exacto de un producto en su utilización, desde una lámpara de iluminación hasta un engranaje, o desde un antibiótico hasta una pintura impermeabilizante.

Pero en tanto que las condiciones de trabajo, tanto de manufacturas como de servicios, sean adecuadamente realizadas, los riesgos de problemas se reducirán considerablemente.

El riesgo de que lo necesario para el cliente no sea producido adecuadamente, es mucho mayor en tanto no se controlen adecuadamente las variables clave del proceso productivo de dicho bien o servicio. Aquí cliente significa usuario, paciente, educando, o quien sea el destinatario del esfuerzo de una organización que brinda un bien o un servicio.

Esto no tiene más ideología que reconocer que el mundo en que vivimos está dominado por leyes físicas y químicas, tales que, si no son debidamente consideradas en los procesos de las organizaciones productivas, terminarán dañando a quien ha confiado en las características de lo que la organización realiza. O sea que la Teoría de Calidad desarrollada desde hace más de un siglo, no está teñida de otra ideología que la de creer en que las Ciencias aportan elementos para la mejora de las organizaciones.

La estabilidad del proceso productivo es una característica que nos permitirá predecir el éxito, siempre con cierta incertidumbre, de lo que hemos logrado. Evidentemente, la estabilidad posible al producir piezas mecánicas es mucho mayor que la estabilidad al diagnosticar correctamente en una clínica o al enseñar un teorema. Pero en todos los casos, la preparación del proceso implicará una mayor posibilidad de éxito.

Aparecerán nuevas formas de hacer los procesos, innovaciones, pero nunca debemos perder el norte de que el resultado del nuevo proceso sea adecuado a lo que los destinatarios esperan o necesitan, explícita o implícitamente. Es más, estas innovaciones para la mejora son altamente deseables.

La Ciencia ha progresado “a hombros de gigantes”, y felizmente nuevos gigantes nacerán casi todos los días. Facilitar que los nuevos científicos integren nuevos conocimientos a los antiguos procesos, redundará en el beneficio de la Sociedad toda.

Es por esto que como procuraba hace un siglo la British Standards Institution, los países deben fortalecer su infraestructura de la Calidad, para beneficio de todos los involucrados en las organizaciones productivas.

Ing. Quím. Gonzalo Blasina

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